jueves, 9 de mayo de 2013

De Buenos Aires a la Pampa

El año pasado escribí para la Revista de ex alumnas de mi colegio una nota sobre "Vivir en el Interior". A un mes de ser mamá la comparto anticipándome a mi próximo artículo...


De Buenos Aires a La Pampa.

Cuando se presenta una oportunidad uno analiza las variables, evalúa las potenciales dificultades y ventajas y se toma una decisión. La nuestra fue irnos a vivir a Catriló, La Pampa a un pueblo de 5000 habitantes. A 530 kms de Buenos Aires. 
Sin lugar a dudas el 2011 fue un año intenso. El 19 de septiembre, 2 días después de nuestro casamiento y 2 meses después del casamiento de mi única hermana mujer, partimos con el baúl cargado, nuestro perro y mucha alegría a empezar nuestra “nueva vida”.

Antes de emprender este viaje con Álvaro hablamos sobre los sacrificios que implicaba irnos a vivir a un pueblo tan chiquito: alejarnos de nuestra familia, los amigos, la ciudad, mi vida profesional. Hablamos de las ventajas que tenía: la soledad, la tranquilidad, la seguridad, la experiencia. Sabíamos que había días en los que íbamos a llorar y días en los que íbamos a reir.


La convivencia, la casa, la independencia, todo era nuevo, todo era alegría. Para fin de noviembre todo marchaba muy bien.  Aunque debo confesar que a veces, salir de mi casa y caminar por un pueblo en el que todos sabían quien eras y vos no conocías a nadie era difícil. El 8 de diciembre partimos de luna de miel. Fue espectacular. Pero los dos sabíamos que la vuelta iba a ser difícil. Ya no iba a haber nada de corto plazo a lo que aspirar y nos íbamos a tener que ir adaptando a la “rutina”.
Así fue como las cosas cotidianas de la vida empezaron a surgir. Nos íbamos a tener que cambiar de casa, se nos rompió la heladera (parece menor pero estar casi 3 meses de verano sin heladera no fue para nada fácil), se nos rompió el auto y así tuvimos que aprender a enfrentar los “problemas” que nos surgen todos los días.
Uno de los temas más complejos fue definir cuál era mi rol en esta etapa. Cocinaba, limpiaba, ordenaba y me juntaba con mis amigas pero sentía que no hacía “nada” y que mi YO había desaparecido y todo giraba entorno a él. Como en todo matrimonio había días muy buenos, otros buenos y otros no tanto.
Aunque nunca fui amantes de los perros, debo confesar que mi perro “tano” fue una compañía importante. Que me persiguiera por toda la casa mientras yo hacia mis quehaceres era una forma de no estar tan sola. Lo más difícil de estar solo es el enfrentarse a uno mismo. Descubrir tus virtudes y tus miserias. Aceptarme como soy, sin taparlo con el ruido y el trajín de la ciudad. Y en ese momento podía elegir enfocarme en lo bueno y potenciarlo o indagar en lo malo.
Fueron unos meses difíciles donde la clave fue el diálogo y el tener un marido paciente, sincero, amigo. Para fines de marzo, después de mucha paciencia y esfuerzo todo fue encaminándose. Nos mudamos a una casa que nunca hubiésemos soñado con tener, recuperamos la heladera, nos instalamos y empezamos a actuar como una familia. De a poco pude empezar a descubrir como quiero desarrollar mi vida profesional acá, empecé nuevos proyectos que involucran mi religión y mi vida social, empecé con una rutina deportiva con amigas, y sigo cocinando, limpiando y ordenando. No fueron muchas las cosas que cambiaron sino 1 la más importante: YO. Elegí ser feliz y hacer más feliz a mi marido. Elegí adaptarme a la situación  y acompañarlo a él. Elegí ayudarlo a que seamos una familia Alegre. Con altibajos como todos los matrimonios pero con la seguridad de que las distancias, la soledad y los problemas cotidianos TIENEN SOLUCIÓN. Todavía quedan muchos desafíos, pero por suerte, nos queda toda la vida para sortearlos. 


martes, 14 de febrero de 2012

"La carrera Universitaria te ayuda a orientar tu futuro pero no lo define"

Fue difícil elegir una carrera cuando hay tantas opciones atractivas. Si debo confesar, podría haber sido docente, abogada, economista, ingeniera o quien sabe médica. Pero no, por ahora tengo el título de Licenciada en Comunicación Social Periodística. ¿Por qué digo "por ahora"? Porque sé que lo que soy ahora no me define ni me completa. Todavía me falta mucho por recorrer y quizás llegue a ser también docente o empresaria. No lo sé.
Con el ejemplo de mis padres aprendí que la carrera universitaria te da las primeras herramientas para que tu cerebro "funcione" y se ejercite de determinada manera. Mi padre estudió Ingeniería Industrial en la UBA y luego hizo un MBA en el IAE y un Doctorado en Dirección de Empresas con foco en Recursos Humanos, área en la que se desempeña hace más de 20 años. Un gran ejemplo de perseverancia, esfuerzo, trabajo con amor y búsqueda permanente de aquello que ayuda en tu camino a la felicidad.
Mi madre, por su parte, fue profesora de catequesis (durante más de 15 años) y una gran madre que nos acompañó durante toda nuestra infancia a mí y a mis 5 hermanos. Ella encontró su vocación hace 7 años. Conoció la pedagogía Montessori y con mucho esfuerzo y el apoyo total de sus seres queridos, durante 3 años "dejó" a su familia por 3 meses para irse al exterior a estudiar la famosa Pedagogía de educación iniciada por la primera médica mujer María Montessori. Cuando terminó decidió crear la fundación Montessori para capacitar a docentes y creo el primer centro de entrenamiento de docentes Montessori en Latinoamérica. Por supuesto que implicó un gran esfuerzo de su parte y de la nuestra.
Gracias a ella aprendí mucho sobre esfuerzo, perseverancia y también (no menor) que la vocación profesional puede aparecer en cualquier momento de la vida. Por eso nunca hay que dejar de "trabajar" nuestro cerebro y nunca hay que dejar de buscar.
¿Por qué hablo de vocación profesional? Creo que cada uno está lleno de virtudes y llamados. Y la vocación puede ser profesional o social -por llamarla de alguna manera-. Mi madre siempre tuvo una vocación maternal y de ama de casa pero eso no presupone que no tenga una vocación profesional sino que la "postergó" para un momento más apropiado para ella.
Después de ver la experiencia en mi casa estaba convencida de que lo que estudie no me iba a definir como persona, ni mi futuro. Es por eso que no me gusta decir "SOY licenciada en comunicación periodística" ya que no creo que eso es lo que sea. Soy una persona con virtudes y defectos, soy esposa y espero algún día ser madre y ESTUDIÉ comunicación periodística pero quiero ser mucho más que eso.
Si voy a ser sincera mi elección de carrera fue porque estaba convencida de que, al elegir una carrera amplia y que me gustaba estudiar después iba a poder ir orientándome a otras cosas a medida que fuera creciendo y conociendo más al mundo laboral y a mi misma.
Entré en la Austral porque me ofrecían media beca y porque había escuchado que era "la mejor". Por supuesto no tenía ni idea que significaba ser la mejor. Estuve solo un año. Fue muy divertido ya que me hice muchas amigas y las materias que tuve eran entretenidas. Me iba bien. No sobresalía pero me iba bien. Aun así decidí dejar la carrera. No me apasionaba y tampoco me llenaba. Sentía que estaba aprendiendo muchas teorías de grandes teóricos, pero me faltaba actividad. El ser una persona ansiosa y activa no ayudaba. Quizás una parte de mi tenía miedo a que me vaya mal porque realmente no me interesaba tanto como pensaba.
La primera decisión que tomé junto a mis padres fue buscar un trabajo y hacer otro test vocacional. El test vocacional dijo lo que yo quería escuchar o decir. Decidí darle una segunda oportunidad a comunicación y empecé a buscar cual era la mejor universidad PARA MI. Ahí aprendí que "lo mejor" para unos no es lo mejor para otros.
Yo sabía que necesitaba una carrera con ritmo, con disponibilidad horaria para trabajar y una carrera en la que los docentes que me enseñaban ejerzan su profesión y no sean simplemente teóricos. Para MI eso era importante.
Me habían recomendado la UCA y la de El salvador. Me quedé con la UCA, me atrajo por los profesores, las instalaciones y las recomendaciones.
La carrera la llevé al día. Pude trabajar desde segundo año y además de hacerme muchos amigos, aprendí que el ritmo de vida lo marca uno y no la universidad.

Mi primer trabajo era estrictamente numérico: Análisis de mercado y marketing online. El segundo era muy humano: Asistente de Recursos Humanos y Comunicación Interna.
Fue difícil estudiar y trabajar. Había días que dormía 3 o 4 horas y no almorzaba. Teniendo en cuenta que con 19 años quería también salir con mis amigas, ir al gimnasio,etc. Y después llegó el novio. Creo que los dos trabajos los dejé en el momento justo. No quería que me definan ni que marquen mi futuro sino que quería seguir aprendiendo y creciendo.
Si tengo que definir una palabra para mi carrera sería "divertida". Cuando digo divertida no quiere decir que no estudiaba o que era todo un Viva la Pepa. Sino que yo estaba convencida de que los 4 años de mi vida que le iba a dedicar casi enteramente a la carrera fueran 4 años bien vividos y no 4 años en los que iba a mirar para atrás y no me iba acordar de nada más allá del estudio.
¿Costó? Por supuesto!! Una día típico sería: Lunes 6.30: arriba, 7.45: uca, 12.50: escaparme de clase, almorzar en el colectivo y llegar puntual al trabajo, 13: entrar al trabajo. 19 hs salir del trabajo ir al gimnasio, ver a mis amigas, novio, familia etc. Dos veces por semana tenía facultad a la noche hasta las 23.30 hs. Si. Agotador. Ahora no lo podría hacer.
Pero debo confesar que muchas de las actividades como la universidad a la noche me las imponía yo tratando de sacar lo mejor de mi experiencia universitaria.
Volviendo a Comunicación en la UCA.. Qué puedo decir, ¿Los profesores? Excelentes, cada uno a su manera. Claramente hay una diferencia enorme entre un profesor que te enseña y que realmente quiere que aprendas y en aquel que te enseña y quiere que te saques un 10 en el examen. La verdad, tuve de los dos. Entendí que el que quiere que aprendas muchas veces es tu futuro colega que quiere un futuro mejor para su profesión. Es el que te dice "Tu ensayo sobre economía está mal por xxxx" y al día siguiente agarras La Nación y ves el ensayo sobre economía escrito por tu profesor..
¿Las materias? Tuve economía y derecho (que me encantaron!!), aprendí a filmar, iluminar, editar, escribir guiones para documentales, cortos cinematográficos, noticieros de tv. Aprendí a trabajar en Radio, aprendí la teoría y la práctica, leí los mejores autores de la literatura así como el diario todos los días. Diseñé una página web, escribí para una revista y para un diario. Arme, escribí y edite una revista de comunicación interna para una empresa y tuve la oportunidad de entrevistar a referentes como Rosendo Fraga y trabajar para Clara Mariño. Fui evaluada por conocimientos, aptitudes y memoria. Fue una carrera completa, entretenida y principalmente divertida.
No fue todo color de rosa claro está. SI tengo que recordar los momentos más difíciles fueron 2.
El primero aceptar que todos fallamos alguna vez. En toda la carrera tuve que dar 2 recupera torios y 2 veces boché finales. Eso son 4 veces en total en toda la carrera en los que "fracasé". La verdad que fue algo muy positivo. Aprendí que no siempre sale todo como queremos a veces es solo cuestión de volver a empezar, estudiar un poquito más, entender qué es lo que no anda bien y saber que va a volver a pasar y de que NO PASA NADA. Creo que un poco lo aprendí con Álvaro. Cada vez que algo no salía como esperaba caminaba, caminaba, caminaba y volvía a empezar.
La segunda vez fue cuando nos enteramos de que las materias optativas no eran tan optativas como pensábamos y los que trabajábamos a la tarde íbamos a tener que elegir como materia optativa una que ya habíamos cursado. Es decir cursar dos veces la misma materia. La materia era interesante. Redacción periodística. Teníamos muy buenos profesores, entre ellos el rector de la carrera. Pero yo sentía que no era justo y que tenía que seguir aprendiendo más cosas y especialmente algo tan importante como Comunicación Online que era la otra materia optativa que se ofrecía.
Así fue como sin ser la delegada de la clase pero con el apoyo de todos fui a hablar con el Rector de la carrera. No es fácil decirle al rector "No quiero estar en tu clase, siento que es injusto y no corresponde con lo que nos ofrecieron cuando ingresamos". Pero estaba determinada a corregir esta "injusticia" (quizás hubiese sido una buena abogada..¿?). Siendo mi último cuatrimestre de la carrera y a meses de recibirme pensé que no había nada que perder y mucho para ganar.
Después de una larga charla con el rector entendió mi punto y aceptó hacer un esfuerzo si nosotros hacíamos un esfuerzo. Íbamos a tener que cursar a la noche y quedarnos 2 horas extras con el profesor, rendir 2 exámenes en vez de 1 y tener buenas notas.
Así fue como tuve una de las mejores materias de la carrera. Comunicación Online. Hoy mirando para atrás estoy orgullosa de haber luchado de manera respetuosa  por eso que creía importante. Ya que me ayudó a entrar en el trabajo más importante que estuve hasta ahora. Consultora de Comunicación Online en una de las consultoras más grandes de Latinoamérica y de España. Y no sólo eso sino que junto a mi jefe fuimos la primera consultora en abrir el área específica de comunicación online.
Mi carrera fue espectacular. Trabajar en áreas tan distintas en empresas distintas me enseñó que lo que uno estudie es solo una herramienta más que lo ayuda a construir su profesión. Podes ser el mejor alumno en derecho pero si después no te gusta tu trabajo y tu profesión estoy segura de que el trabajo que le diste a tu cerebro durante esos años valió la pena.
Nunca me imaginé trabajando en Comunicación como lo hice, nunca me imaginé cómo era trabajar. Creo que una de las cosas más difíciles de elegir una carrera es imaginarte qué vas a hacer después.
Recomendación: Pensá en el trabajo posterior, estudiá con pasión, divertite y no te preocupes, SIEMPRE se puede volver a empezar.
Todos los días me pregunto ¿De qué voy a trabajar mañana? ¿Cuál es mi verdadera vocación profesional? ¿Qué es lo que quiero para mi vida?
Sinceramente no lo sé. Solo sé que estoy muy divertida y entretenida buscándolo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Tweet Description: Una Susanita 2.0

Uno se caracteriza en parte por lo que cree ser y en parte por lo que le gustaría ser.

Creo que soy hábil para los números y para la comunicación. Me creo relativamente buena en mi trabajo como comunicadora online. Me creo buena novia, buena amiga y buena persona. Creo en la solidaridad como clave de la vida. Creo que ninguna madre debería quedarse quieta cuando ve a su hijo sufrir. No creo en la violencia como fin ni como medio. Creo que el hombre genera el hambre y la inseguridad. Creo en el esfuerzo, en el trabajo y en la bondad inocente de los niños. Creo en un futuro mejor. Creo que todos podemos crecer. Creo que trabajo cada día para ser mejor a pesar del temor al fracaso.

Me gustaría ser mejor persona, mejor amiga y mejor novia. Me gustaría formar una familia en valores, con alegría  y honestidad. Me gustaría ayudar a todos los chicos que me hacen llorar cuando los veo dormir en la calle o pedir comida todos sucios. Me gustaría poder estar siempre para todos mis amigos, mi familia y los necesitados. Me gustaría dar lo mejor de mi en mi profesión SIEMPRE priorizando mi vida y la de mis queridos ante todo. Me gustaría nunca separarme de mis papas y mis hermanos. Me gustaría vivir en paz conmigo misma y con los que me rodean. Me gustaría viajar, disfrutar del trabajo y disfrutar de mi familia.

Creo que soy una persona con muchos anhelos, muchas pasiones y mucho apego por las cosas. Creo que tengo muchos deseos. Creo que tengo tantos deseos que me cuesta vivir hoy. Creo que tengo que vivir todos los días como el último día. Creo que tengo que ser lo mejor que pueda para todos los que pueda. Creo que mirando al futuro se crece. Creo que tengo que dejar de pensar en el qué vendra. Creo que tengo que dejar de pensar en el qué dirán. Creo que tengo que dejar de pensar y vivir en paz.